En fotografía, impresión de plata sobre gelatina que emplea papel recubierto con una emulsión de gelatina sensibilizada con bromuro de plata, aplicada sobre una capa intermedia de barita, a partir de la cual se obtienen copias monocromas, tanto positivas como negativas. La imagen latente, formada durante la exposición de un negativo, se hace visible durante el revelado (procedimiento fotoquímico). Esta técnica se caracteriza por la obtención de imágenes de gran permanencia sobre papel, aunque también se aplicó sobre otros soportes, como vidrio y materiales plásticos. Gracias a su alta sensibilidad y buen control tonal, permitió la realización de ampliaciones de alta definición bajo luz artificial. Históricamente, este proceso surgió hacia 1870 y fue ampliamente utilizado en retratos fotográficos, fotografía de estudio y reproducción documental hasta mediados del siglo XX. Su introducción revolucionó la práctica fotográfica al reemplazar la técnica del colodión húmedo por emulsiones secas prefabricadas.