En fotografía, técnica de impresión pigmentaria que emplea una copia positiva sobre papel al gelatinobromuro, la cual se blanquea para endurecer e insolubilizar la gelatina. La imagen se forma mediante la aplicación de tinta litográfica que, conforme al principio de repulsión entre agua y aceite, se adhiere únicamente a las zonas endurecidas, generando una fotografía entintada como resultado final. Históricamente, esta técnica fue desarrollada en 1907 por E. J. Wall y C. Welborne-Piper, y tuvo amplia difusión entre los fotógrafos del movimiento pictorialista, así como en los primeros ensayos de impresión en color.