En fotografía, procedimiento de impresión polícroma por contacto que genera imágenes positivas mediante el endurecimiento selectivo de una capa de gelatina pigmentada, sensibilizada con dicromatos. Esta capa se transfiere a un papel o soporte plástico y, tras la exposición a la luz a través de un negativo, se somete a un lavado con agua caliente. En este proceso, la gelatina no expuesta se disuelve, mientras que la gelatina endurecida —proporcional a la intensidad luminosa recibida— retiene el pigmento, conformando así una imagen positiva.
Históricamente, la técnica fue patentada en Francia en 1855 por Louis-Alphonse Poitevin y perfeccionada por Joseph Wilson Swan en 1866. Se utilizó ampliamente en la elaboración de retratos y en la ilustración de libros de arte, especialmente por su capacidad para producir imágenes permanentes de alto valor estético.