En fotografía, técnica fotomecánica que descompone una imagen de tonos continuos en un patrón de puntos de tamaño variable mediante el uso de una trama, produciendo una imagen entintada reproducible que simula gradaciones tonales al ser observada a simple vista. Este proceso convierte una fotografía —caracterizada por variaciones continuas de luminosidad— en una superficie tramada apta para la impresión mecánica. La conversión se realiza mediante una trama fotográfica o electrónica que divide la imagen en celdas; en cada una se genera un punto cuya superficie relativa determina la percepción de claridad u oscuridad.