Fotografía capturada desde dos posiciones ligeramente separadas para simular la perspectiva binocular del ojo humano. Generalmente, se compone de pares de imágenes positivas monocromáticas sobre vidrio con emulsión en gelatina o colodión. Debido a su capacidad para ofrecer una percepción realista de profundidad y volumen, se emplea en técnicas de precisión como fotogrametría, microscopía y cartografía, así como en documentación visual y fotografía científica. Su observación mediante un visor o cámara estereoscópica genera un efecto visual tridimensional.