En fotografía, procedimiento de impresión que permite transferir directamente la imagen de un archivo digital a un soporte —generalmente papel— mediante la inyección controlada de tintas monocromáticas y tintas pigmentadas a base de carbón, sin necesidad de matrices físicas ni formas impresas intermedias. Este proceso emplea impresoras de inyección de tinta adaptadas con software especializado para generar impresiones en blanco y negro de alta precisión tonal, en las que la imagen se forma exclusivamente por la tinta que se deposita sobre el soporte. Históricamente, esta técnica fue desarrollada hacia finales del siglo XX por Jon Cone, y representó un avance significativo en la impresión fotográfica digital al ofrecer una alternativa de calidad museográfica para la reproducción de fotografías monocromas.